¡No llego!

Sebastián Hidalgo García · Alcalá de Henares (Madrid) 

«Lola solicitó la suspensión del juicio por enfermedad de su defendido; presentó al magistrado el certificado médico y salió corriendo escaleras abajo.¡No llego! ¡No llego!, iba diciendo hasta que logró parar un taxi. Paco, su ginecólogo, la vio entrar en la consulta con los tacones en una mano y el portafolios en la otra. ¿Otra vez con tus numeritos? le dijo algo molesto.¿Tienes cita?. ¡Paco firma que se nos pasa el plazo! ¿El plazo de qué, Lola?. ¿Tú pagaste los impuestos de la casa?. ¡Lola, si la casa es tuya! ¡Pero, te la compré a ti, la resolución viene a tu nombre! ¿Y cuándo he firmado yo eso? ¡Después de lo de mi embarazo! ¡Pero si tú nunca has estado embarazada! ¡Ahora si! ¡Túmbate en la camilla que te reconozca!. Paco, ¡o firmas o pego un panfleto en la consulta de tu mujer diciendo quién es el padre!»

 

 

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