Ilustración: Juan Hervás


La amenaza

Agustín de las Heras Martínez · Madrid 

Cuando fui a coger el coche, en el limpiaparabrisas, había un panfleto escrito a máquina que decía: “Me provocas. Caerás en mis manos antes de que acabe el día”. Si esto me lo hubiera encontrado hace años, cuando era joven, me habría dado un ataque de risa, pero ahora… Me encaminé al juzgado donde había quedado con aquel cliente tan extraño. Esperábamos la resolución de una causa, y pensé si sería él, o quizás el fiscal, o el policía de la entrada. Más tarde en Hacienda, me abordó un señor de malas pintas, pero no, me confundió con una funcionaria y sólo quería preguntarme dónde pagar unos impuestos fuera de plazo. Por la tarde, en manos del ginecólogo, se me ocurrió pensar que si a lo mejor… Me acosté tarde, obsesionada. Mi marido ya dormía. Fue entonces cuando se acercó a mi oído y me dijo: ¿Leíste la nota?

 

 

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