Dos más dos

Antonio Díez Núñez · Valladolid 

Asesorado por su primo el ginecólogo sobre su operación de cambio de sexo, Marcos, así se hacía llamar, tomó la resolución de posponerla al vencer el plazo para pagar sus impuestos. Consiguió la dirección del cirujano de un panfleto en el portal del bufete donde trabajaba. Mas el tiempo apremiaba pues la relación con Marta, su compañera, comenzaba a ir más allá de lo laboral advirtiendo que igual que él, ella también evitaba quedarse a solas. La casualidad quiso que colaboraran en un pleito y durante el juicio, desmontaron una engañosa trama ganándose la admiración de todos. Fueron a celebrarlo y en un motel surgió lo inevitable. La pasión se desató en ambos cuerpos hasta que Marta, retirándose y sorprendida momentáneamente, al observar a un abatido Marcos, comenzó a desnudarse sonriendo pronunciando aquella memorable frase cinematográfica con voz de tenor: “Nadie es perfecto”.

 

 

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