Divino Caribe

Mayte Miralbés Badía · Lleida 

El fiscal estaba seguro. En un breve plazo, Su Señoría dictaría resolución contra mi cliente, acusado de evasión de impuestos y fuga de capitales. ¿Pero por qué? Sólo había visitado Islas Caimán en siete ocasiones en su condición de ginecólogo, para asistir a unos congresos organizados por su colegio profesional. «Extraño destino para tal menester!» exclamaba el Fiscal, mientras yo, impasible, le recordaba el potencial de ese colectivo. El Fiscal, esbozando una irónica sonrisa continuó: «¿También el suyo es tan generoso?» Mi bronceado caribeño se tornó fuego y el gran diamante que lucía en mi dedo se oscureció como el ónix. Agarré de mi expediente el panfleto turístico de las islas para darme con energía el aire que me faltaba, mientras de su interior caía un listado de los bancos existentes en Caimán. El valioso collar de perlas que portaba se estrechó en mi cuello.

 

 

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