Amor a plazos

María José Romero Bañolas · Las Palmas de Gran Canaria 

‘-¡Buenos días! Adela levantó la vista de su mesa atestada de expedientes judiciales y el corazón le dio un vuelco. Desde el otro lado de la mesa la miraban unos subyugantes ojos verdes. -Buenos días –logró balbucear Adela- ¿Qué desea? -Venía a

 

 

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