Ella

Fernando Claudio G¡idi · Buenos Aires (Argentina) 

Todos los días, a la misma hora, ella viene a mi estudio. Con suma atención escucho su caso. Le explico que será un litigio largo y escabroso. Suspira, y sus ojos se clavan en mí como dos lágrimas; entonces, le tomo la denuncia, como siempre. Y como siempre, mientras aporreo el teclado, me pregunta por la foto de la vendimia —que aún luce en mi escritorio—, y por la mujer que me acompaña. Le ignoro la pregunta, invariablemente, con otra pregunta. Y vuelvo a pensar en Otelo, en su eterno merodear buscando cobijo, en mí…
Terminada la entrevista, se despide, siempre, con un beso que desnuda su liviandad de globo, de aire. Y me quedo con la vista clavada en la puerta que nunca, nunca abre; rogándole a Dios que algún día, ella, pueda recordarme.

 

 

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