Divorcios

Juan Casas ¡µvila · Hidalgo (México) 

Le sobra un kilo para ser delgada y le faltan tres centímetros para ser alta; pero de algún modo sutil es una mujer irresistible. Se llama Helen Cohen, suele llamar cada año en la época de la vendimia. Saluda y pregunta si puedo ocuparme del litigio de su divorcio en curso. Por su alcoba han pasado siete maridos distintos. Cada uno de ellos ha pedido la separación con una denuncia inverosímil. Cada año, mi trabajo consiste en simplemente mirar cómo el teclado de la antigua Olivetti convierte el aliento del juez en los duros caracteres que darán cuerpo a la sentencia. Cada año, abandonamos abatidos el juzgado y entramos en la misma heladería. Pedimos conos de fresa y desde una banca, miramos al mismo niño entretenido con el mismo globo azul o amarillo. Este año no llamará, lo sé. Imposible contratar a tu propio esposo para demandar a tu abogado.

 

 

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