Conciencia obrera

Enrique Díaz Pascual · Barcelona 

Marco introdujo un código con el teclado. La pantalla mostró el rostro de su abogado.
– Hola Marco…
– Déjate de formalidades. ¡¨Te has mirado la denuncia?, ¡es increíble!. Podrían cancelarme el plan de mantenimiento por condiciones laborales abusivas. ¡En plena vendimia!
– Marco, estás violando el contrato del fabricante, la ley…
– Vamos… ¡¨globo-robots tenticulados estresados?. Se fabricaron para eso, ¡¨no?.
– Cierto, pero están equipados con módulos empáticos de nivel 1, eso los sitúa bajo la cobertura del estatuto de los trabajadores. Este litigio no se puede ganar.
– Entonces… ¡¨no harás nada?
– Nada.
– Malditos abogadillos tintilleros, no tenéis sangre en las venas.
– Afirmativo Marco, ni sangre, ni módulo empático.
Marco cerró la comunicación maldiciendo los algoritmos emocionales , convencido de la necesidad de anular su chip empático de nivel 9. Emular a los antiguos humanos no le hacía ningún bien a su cerebro positrónico.

 

 

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