Citius, altius, fortius

José Luis Martínez Visiedo · Barcelona 

Un septiembre, en plena vendimia, se promulgó la Ley que instituía al Deporte como Religión de Estado. Poco después llegó la Reforma Judicial, la instauración del¡€™proceso-gymkhana?. Las partes se jugaban el resultado del litigio en trepidantes competiciones. Los procesos empezaron a ser televisados.¡Qué espectáculo! ¡Vertiginosas interposiciones de denuncias desde globo aerostático! ¡Qué extraordinaria precisión en el aterrizaje exigía su admisión a trámite!. Jueces con cronómetros, fiscales y abogados en sudaderas, recorriendo en marcha atlética los otrora circunspectos pasillos del juzgado… Cuando se suprimió del procedimiento, definitivamente, todo escrito (yo asistí a la primera final de lanzamiento de teclados) muchos juristas, incapaces de responder a las exigencias (físicas) del Nuevo Régimen se convirtieron en comentaristas televisivos. Otros preferimos emigrar. Aún hoy, tras tantos años refugiado en este país de togas y venias,la visión de un simple chándal me produce escalofríos.

 

 

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