LA HIPPIE Y EL ABOGADO

Antonio Capel Riera · Murcia 

Les dio el postre, ¡y de qué manera! Tras aprobar la oposición al Cuerpo de Abogados del Estado, decidió renunciar. Años hincando los codos para nada; además, rompió la tradición familiar. El bisabuelo, abuelo y padre han sido Abogados del Estado. Y la mejor manera de renunciar fue presentarse fuera de plazo. ¿Qué había sucedido? Se enamoró de una letrada hippie que no hacía más que realizar Recursos de Suplicación y demás minucias para los desfavorecidos en un banco del ‘rastro’, cuyas actuaciones le generaban escasos reintegros. Pero era feliz… Un domingo, el flamante opositor, de paseo, echó una ojeada al improvisado despacho de la hippie, un cruce de miradas, y sus grandes ojos lo sedujeron; un comentario profesional a un desaliñado lo cautivó: “tu huelga no sirve de nada, debería haber una ‘huelga integral’ de todas las hormigas para acabar con las cigarras sinvergüenzas.” Y se sintió cigarra…

 

 

 

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