La custodia del burito Pascualin

Patricia Sánchez Vasco · A Coruña 

A la postre aquello no era más que otra pelea entre vecinos que había terminado en los tribunales, pero se convirtió en noticia nacional. -Señoría llegué a la huelga bien temprano para trabajarla como cada mañana, no fue hasta el almuerzo mientras comía una suplicación que había preparado mi Manola cuando lo vi. No podía creérmelo, allí estaban sus tomates invadiendo mi propiedad. Le pedí el reintegro de mis tierras y le di un plazo para ello, pero dio media vuelta y se marchó. Ese fue el final, no me quedó más remedio que hacerle sufrir en sus carnes el dolor que yo sentía e hice bueno el dicho “haz el amor y no la guerra” y “monté” a su Pascuala, bueno se la ventiló mi Mauricio. Él ahora quiere sus tomates y yo la custodia del Pascualín que nació de aquel encuentro.

 

 

 

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