CAOS

EVA MARIA CORNUDELLA SAENZ DE VALLUERCA · BARCELONA 

Barcelona, huelga general, fuego y contenedores. Ese era el día que finalizaba el plazo. Plazo final, juicio final, escenario apocalíptico. Corre, salta, esquiva, a través de calles desiertas de coches y llenas de gente, de cristales rotos, escombros y humo. Mucho humo y confusión. Policía, sirenas y cantos, o cantos de sirena. Tuve que llevarlo yo. Yo en persona. Y colarlo como fuese, pues a la postre las circunstancias conferían más que nunca significado al nombre: “suplicación”, recurso de suplicación. Súplica pura entre manifestantes y barullo, apurando el plazo. Más que suplicando rogando y deseando regresar al despacho con la misión cumplida. ¿Lo has presentado? – Lo conseguí. – ¿Sabes qué? – Pues no sé, ¿qué?. – Nos ha tocado. – ¿El qué? – El reintegro. – ¿Qué reintegro? – Si mujer, el del cuponazo. ¿Estás contenta? – Pues sí, la verdad es que sí.

 

 

 

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