Imagen de perfilUn despacho itinerante

Arturo Otegui Malo 

Apenas ningún dispositivo electrónico sobrevivió al colapso global de finales de 2022. La humanidad había retrocedido varios siglos y cuando el carromato entró en el pueblo, la mayoría de los vecinos se acercaron a ver qué ofrecía. El forastero levantó la lona y, al ver el interior del carromato, los aldeanos no pudieron contener una exclamación de asombro: allí había por lo menos cien libros, y otras tantas carpetas perfectamente organizadas. Hijo, nieto y bisnieto de abogados, el viajero adaptaba su tarifa a lo que aquellas personas pudieran ofrecer, las más de las veces, de modo simbólico. Por eso accedió a gestionar el poder que aquel anciano le solicitaba a cambio de un frasco de especias.

 

 

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