Imagen de perfilELECCIONES MUNICIPALES

VICTORIANO AYLLON CALIZ 

Una vez más, aquel domingo de mayo el pueblo celebraba elecciones municipales. Y como cualquier otro domingo de mayo de cada cuatro años de las dos últimas décadas, el mismo alcalde era elegido por mayoría absoluta. ¡Cinco victorias, Cinco! ¡Ole! La oposición no sabía qué hacer, habían probado con todas las promesas: “Tarifa reducida en impuestos y tasas, correo electrónico gratuito para todos los vecinos, verbena en la plaza los domingos…” El bruto de Fulgencio incluso habló de regalar las especias para la matanza. Según Jacinto, no es que fuese mala idea, es que se cargaba el presupuesto. Al final convinieron en consultar a un abogado, “Que estos saben de todo”, dijo Venancio ¿Cómo podemos contrarrestar el poder del alcalde? Queremos que nos asesore, el pueblo necesita un cambio. El letrado se quedó pensativo, no era aquella una consulta usual. Al cabo, sentenció: “Lo siento, no llevo pleitos imposibles”.

 

 

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