Un cliente difícil

Eva María Cardona Guasch · Ibiza (Islas Baleares) 

Nunca tuve cliente más peculiar. Era un tipo campechano, con un particular sentido del humor. Parecía vivir en una fiesta continua en la que él era el único invitado. Todo eran bromas. No se tomaba nada en serio. Durante años estampó su firma donde le indicaba su socio que, al final, se largó y le dejó sin dinero, sin esposa y con un extenso inventario de imputaciones. Igual vendía casas en las que nadie iba a colocar un ladrillo, que emitía cédulas de propiedad falsificadas. Inconscientemente, seguro. No aprecié en él pasión o querencia por el dinero ni el lujo. Sin una sola conversación coherente, la preparación de su defensa resultó caótica. Me decía: Sabrás qué hacer, eres muy bueno. Debía burlarse. En el juicio, aprovechó el último turno de palabra para contar un chascarrillo. Fue directo a prisión y allí falleció no hace mucho. Muerto de risa.

 

 

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