Sin ánimo de lucro

María José Regalado Blanco · Gijón, Asturias 

No era ingenua. Estudió la carrera sabiendo que Derecho no era sinónimo de justicia, defendiendo las posturas iuspositivistas apasionadamente (¡la seguridad jurídica era el valor supremo!). Ya graduada, ni siquiera la ausencia de perspectivas laborales había hecho mella en sus convicciones. Todo cambió cuando mamá cayó en una interminable agonía legal, promovida por un vecino envidioso, que no se conformó con amenazarla y reclamar parte de sus tierras, valiéndose del perjurio ante la jueza, sino que afirmó con malicia su intención de estrangularla económicamente con costosos procesos. Mamá ganó, pero ahora sobrevivía con precariedad: él había logrado su propósito. Acabó trabajando en una oenegé. En su oficina, al lado del calendario, un papel con tiras de caras sonrientes invita: ¡Coge una! Nadie sospecha allí que, en las sonrisas tímidas, pero agradecidas de las personas excluidas a las que ayuda, ella busca a diario el lado más humano del Derecho.

 

 

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