SELFIES

Manuel de la Peña Garrido · Madrid 

Siempre albergué una sospecha: mi pasión por los bichos me haría ganar sentencias. Acerté dedicando más concentración a los documentales zoológicos que a los manuales jurídicos. Luego descubrí que no hay mejor pasante que una buena mascota. Tuve un perro picapleitos. Marcaba exitosas estrategias moviendo el rabo, pero su formación jurídica, tan ortodoxa, acabó por tornar previsibles mis alegatos. A costa de habilitar espacios reservados en el despacho, decidí incorporar ejemplares exóticos, sabiendo que aportarían la genialidad necesaria para triunfar en el foro. Mi abogada favorita es una mona indonesia. Al pelo me vino el caso del¡€™Selfie del Macaco?. Cuando mi mona oyó al defensor del reportero sostener lo imposible de un autorretrato animal sin ayuda humana, me arrebató la tableta, saltó al estrado y se hizo un selfie ante el juez. Manías de la especie. La sonrisa simiesca y las pupilas atónitas colmaron los medios durante semanas.

 

 

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