PURO MIEDO

Agustín Herrero Nava · Madrid 

Era abogado y me hice opositor. Hoy, camino del Colegio Notarial, estoy muy excitado porque esta vez el Ilustre Tribunal de la oposición no me va a suspender, aunque el examen no sea escrito. Además de ir legal, en cuanto a sustancias químicas, porto mi infalible amuleto y como me decía mi abuela, me he puesto muda limpia: «por si me pasa algo». Eso sí, como me pase algo poco grave, tendré que soportar cien miradas acusadoras y muchas más preguntas incómodas; pero como me pase algo fatal, mi familia tendrá que soportar millones de comentarios del tipo: «había perdido la cabeza de tanto estudiar, no es normal ir a examinarse con una liga de encaje debajo del traje».

 

 

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