Ilustración: Juan Hervás


Mi momento

Miquel Godoy Verdaguer · Barcelona 

Siempre me ha gustado el silencio que se extiende en la sala cuando echo por tierra la línea argumental del fiscal. El momento de pausa, cuando la victoria te susurra al oído el giro, el golpe, la ironía que le reservaba al acusador. El momento en que la cuerda de la guitarra, tras horas de tensión, se libera flagelando la mano del que la rasgaba. El momento en que, después de haber soportado meses de angustiosa sequía, la primera lluvia primaveral hace estallar con esplendor la flor del cactus en el desierto. Justo entonces, las miradas de todos se detienen en mí. Como si entre esas cuatro paredes se acabara de promulgar una ley. Como si de un rey se tratara, sin tolerar rivalidad. Como si un dios en el cuerpo de un hombre hubiese convertido todo su poder en una ira pragmática, haciéndola caer inexorable sobre sus adversarios.

 

 

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