Oriente Miedo

Antonio Manuel Fernández de Blas · Madrid 

Estoy harto de estos “limones”, siempre fumando a la puerta de su restaurante y dejando fuera de los contenedores de basura los restos de su asquerosa comida. Seguro que tienen escondidos en esa camioneta de mudanzas, sempiternamente aparcada enfrente de su local, a una docena de tipos de ojos rasgados haciendo esos horrorosos payasos que luego venden en sus tiendas. Pero tengo que solucionar este contencioso cuanto antes. ¿Por qué no me comería la boca un cerdo cuando dije en la Junta de Vecinos que era abogado? Siempre me como todos los marrones. En fin, ya no tiene remedio. Quitarán el aparato de aire acondicionado como me llamo Ricardo Cendrero. Ya me ha visto. Seguro que avisa al jefe mafioso con ese código de silbidos. – ¿Tú deseal algo? (Vamos, Ricardo, saca tu hombría? Demuéstrale tu retórica convincente. Ahora o nunca) – Te.. tendrían una mesa libre pa…. para el próximo sábado?

 

 

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