Los apuntes

Eduardo Morena Valdenebro · Madrid 

Dicen que el alma pesa 21 gramos, igual que mis apuntes de derecho, una quimera. Añadido al margen podías encontrar el código de barras de mi conciencia, el cincel de esculpirte el destino si te cruzas conmigo y, de serie, unas vísceras a prueba de úlcera. Nunca salía sin ellos. Ayer, al ujier de lo Contencioso, le parecieron apropiados para envolver el bocadillo. Chipirones al limón. Sin el amparo de esos folios llevo días litigando como un payaso y acabo de pedir el traslado. Intuyo que mi rostro clama justicia porque, en la mudanza, han aparecido “milagrosamente” tras un archivador. Repasándolos, he descubierto con estupor toda la sapiencia de aquellos márgenes anegada de salsa de chipirón. Así, inservibles, los he dejado distraídamente sobre la mesa del funcionario. El cabrón, ni los mira. Solo dice que los chipirones le siguen repitiendo noche tras noche, como si tuvieran alma. Le creo.

 

 

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