La última payasada

David ¡µlvarez González · La Laguna (Tenerife) 

Mario era un payaso del tres al cuarto, tras un fugaz paso por las carpas de los circos más famosos del mundo, su caída en picado lo había arrojado a celebraciones de comuniones y cumpleaños. Derrotado, deambulaba de casa en casa forzando las sonrisas de los niños y, como si de una mudanza se tratara, en cada una de ellas extraviaba una sonrisa, un truco, una acrobacia, deshaciéndose del código de su profesión, despojándose de su alma en un contencioso interminable entre su orgullo y su supervivencia. Con su disfraz perfectamente planchado y un maquillaje exquisito, Mario se subió a la barandilla del puente para realizar su último número, el más espectacular, mantener el equilibrio sobre una pelota gigante en forma de limón y cruzar el puente más alto de España. Mario siempre había tenido un humor bastante ácido, que mejor que su propia muerte para ponerlo a prueba.

 

 

Queremos saber tu opinión