El viejo Juzgado

Jesús Cuenca Rodríguez · Palma de Mallorca 

‘-Buenos días, quería consultar el procedimiento ordina…- – Lo siento, no puedo ayudarle. Estamos de mudanza- me espetó la funcionaria del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, mientras metía expedientes en una caja con una mano a la vez que sostenía su refresco de limón en la otra -vaya la semana que viene al nuevo edificio de los Juzgados.- La antigua sede, que debía ser de la época del Código de Hammurabi y que hacía años había albergado los Juzgados de Instrucción, se había quedado pequeña. Ahora, aquel reducido espacio donde yo había dado mis primeros pasos en la profesión -y algún que otro traspiés- quedaría en el olvido. Entristecido como un payaso en una fiesta sin niños, rememoré las guardias, declaraciones y vistas a las que allí había asistido. Recompuse mi rostro y salí con paso decidido, dejando atrás aquellas mesas, sillas y estanterías que amueblarían para siempre mi corazón.

 

 

 

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