El cliente ilustre

Javier Abarca Pardo · Aldaia (Valencia) 

Lo contaré tal y como ocurrió. Mi cliente había tenido un contencioso con la comunidad de vecinos, según su versión la vecina del segundo la tenía tomada con él desde el mismo día de su mudanza. Le pregunté cual era el motivo de esta animadversión y me respondió que ella no soportaba verlo hacer malabarismos con limones y que por ello había convencido al resto de vecinos para que lo denunciaran con la excusa de que su aire acondicionado hacía ruido. A pesar de mi ferreo código ético le pregunté a mi cliente por la razón que le había impulsado a acudir al juicio con semejante vestimenta, a lo que respondió: -Bueno, usted me aconsejó que durante el juicio fuese natural y me sintiese lo más cómodo posible, ¡¨Qué puede ser más natural para un payaso que acudir con su ropa de trabajo?

 

 

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