SUEÑOS Y SUEÑOS

Ana María Lezcano Fuente · SANTA CRUZ DE BEZANA- CANTABRIA 

El país se había convertido en una inmensa sala de comparecencias, lo que estaba causando reacciones encontradas entre la población. Ya no eran chorizos de medio pelo o empleados necesitados, ni siquiera drogadictos los ocupantes del banquillo. Ahora, en coches de lujo, saliendo de sus mansiones, en ocasiones incluso a punto de formar parte del selecto y numeroso club de los hipotecados y desahuciados, o de hoteles de cinco estrellas, dirigentes políticos, duques, millonarios de nuevo cuño y otros próceres, acudían en masa a la llamada de la Justicia. Mucho se hablaba sobre la coerción ejercida por determinados estamentos para que tantos corruptos salieran a la luz como topos asustados. Pero creo que la realidad fue, en aquellos días aciagos, una especie de reconversión. Las personas, descubiertas en situaciones escandalosas, empezaron a asumir que debían responder de sus actos y la bonanza ética parecía un hecho irreversible. Se despertó…

 

 

 

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