Perro viejo

Carlos Brage Tuñón · Madrid 

“Perro viejo”, curioso nombre para el afrutado vino de Toro que estaba disfrutando durante la clausura de las Jornadas Jurídico Militares que, como cada año, organizaba el Hotel Alcázar. Sin ser un vino afamado, reconozco que tenía un grato sabor, y por ello decidí seguir bebiendo. En cada trago disminuía mi comparecencia en las Jornadas, y aumentaba mi presencia en otro mundo lleno de recuerdos de la infancia. Parecía como si aquel caldo maravilloso produjera una suave coerción sobre mí. Tal es así, que de súbito me fui al suelo y comencé a gatear libremente, feliz de sentirme de nuevo un niño. La reacción del resto de asistentes no se hizo esperar y a voz en grito cantaban: “Menea la pata perro viejo, menea la pata de conejo”. Fue así como entendí el porqué de aquel nombre, y el porqué de mi reciente expulsión del Cuerpo Jurídico Militar.

 

 

 

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