La decisión

Ana López Giráldez · Santiago de Compostela 

Habíamos quedado en el Hotel Venus, era una simple transacción, no se prolongaría demasiado tiempo. Me arregle informalmente, el espejo de mi habitación me devolvía una mirada distinta a la de algunos años. Ya no era la joven abogada que deseaba autonomía en sus decisiones, ahora podía tomarlas sola, la coerción de mis superiores se tornaba inexistente. Las comparecencias en el Juzgado no hacían mella en mi estado de ánimo, no existían reacciones nerviosas, no temblaban ya mis manos. Me había adaptado al sistema judicial y a las injusticias de la vida. No tenía que decidir si coger o no el sobre, ya estaba decidido. No me importaba nada. Porque nada se revolvía en mi interior, quizás el vaivén de la vida había adormecido mi conciencia. ¡¨Aunque era la mía sola o la de todos?.

 

 

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