La cigarra y la hormiga

Mariona Maciá Rivas · Lleida 

Bajo la dirección letrada del sindicato de formícidos, la decisión más sabia de la hormiga fue demandar a su jefe la cigarra, impugnando su despido por considerarlo nulo. Ambas comparecencias fueron breves en conciliación: Acto sin avenencia. Ni el jugoso sobre que ofreció la cigarra bastó para forzar una reacción. La coerción fue durante tiempo el arma más valiosa del jefe, obligando a la hormiga a trabajar como una esclava para acabar antes de tiempo la construcción de un lujoso hotel de cinco estrellas para invertebrados. En juicio, la cigarra aboga por la procedencia del despido, acogiéndose en el artículo 54.2.f del Estatuto de los Insectos: Disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo. La hormiga considera nulo su despido, mostrando en la documental una explotación de la colonia. A definitivas señoría. La decisión del juez, intratable: despido nulo. Readmisión y una semana a gastos pagados en el hotel.

 

 

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