El río en verano

Juan Manuel Rodríguez Gayán · Gijón, Asturias 

La había citado en un hotel donde me esperaba sentada en el restaurante con un sobre encima de la mesa. Me acerqué temeroso por el fracaso de mi comparecencia. Yo, después de tantos años ejerciendo como abogado sin ceder nunca ante la coerción de mis rivales, temblaba porque mi caso no tenía defensa. Nunca tuve coartada y solo me quedaba esperar su veredicto definitivo. Nos miramos varios minutos sin reacción alguna. Cuando pensé que ya no tendría otra oportunidad empujó el sobre hacia mí con sus hermosas y arrugadas manos temblando de emoción. Las fotos se desparramaron sobre la mesa. Cogí una en la que se veía un río en el que una mujer y un niño reían y se bañaban. Cuando miré de nuevo a la anciana que se sentaba frente a mí apenas pude reconocer los ojos de mi madre ocultos por sus lágrimas.

 

 

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