Dos pájaros

Kalton Bruhl · Honduras 

Llegué a la recepción del hotel y pedí mi llave. El encargado me la entregó junto a un sobre de papel manila. Le dije que no esperaba correspondencia, el hombre se limitó a encogerse de hombros. Abrí el sobre en la habitación. Contenía un billete de cien dólares y una bala. El mensaje era claro: plata o plomo. Era el método de coerción preferido por el Cartel. Después de ver a tantos jueces y fiscales caer abatidos, supondrían que mi reacción sería previsible, y en la comparecencia del día siguiente, no presentaría las principales pruebas incriminatorias y, claro, tendrían a otro fiscal en el bolsillo. No sabían lo equivocados que estaban. Abrí una gaveta de la cómoda y leí de nuevo los exámenes. Me quedaba apenas un mes de vida. Tomé la bala y comencé a reír. Al día siguiente, literalmente, morirían dos pájaros con un solo tiro.

 

 

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