BUEN TRABAJO

Yolanda Nava Miguélez · LEÓN 

Mi pulso se aceleró de modo alarmante, una reacción normal a la extraña llamada: me citaron en un hotel a las afueras, me recibió un personaje que se presentó como abogado a pesar de tener pinta de gánster, agradeció mi puntual comparecencia, recalcó que era un acto libre de coerción…, mientras hablaba revisaba objetos decorativos y mobiliario de forma inquisitiva y minuciosa, terminó alargándome un sobre en silencio, casi me desmayo al ver tantos billetes de quinientos, lo acompañaba una nota, se me felicitaba por el exitoso trabajo realizado con el presidente. Lo vi en las noticias: un accidente de coche con el peor resultado. Miré al tipo con cara de interrogación: -¿Señor Lucas Taramillo, está usted bien? Arguyó el supuesto letrado. Me apellido Taramillo, Lucas es mi gemelo del que no sé nada desde hace años. -Perfectamente, ha sido un leve mareo.

 

 

 

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