Los abogados

¡µngel Suárez Losada. · Santiago de Compostela. 

Me gustan los abogados, por cinematográficos; mis favoritos son Atticus Finch y Sir Wilfrid Roberts; pero también me gustan los de verdad; los que no son de ficción, aunque sean muy literarios; los que con su arrojo jurídico se enfrentan al vértigo real de un juicio, como si fuera una pequeña dramatización infinita -excepcionalmente, una comedia- en la que ellos son los indiscutibles protagonistas; me gustan porque saben escucharte aunque les importe un carámbano; porque saben hablar y nos sirven de brújula cuando entran en nuestra vida con sus dolores, miserias y mezquindades; porque son libres e independientes; y porque saben afrontar sus fracasos profesionales igual que sus éxitos, con la misma dignidad y sosiego; pero por encima de todos esos vástagos de la abogacía, el que más me gusta de lejos es mi abogado; sólo una mácula, es el compañero de despacho de mi marido; nadie es perfecto.

 

 

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