LA JUSTICIA Y EL KARMA

JUAN PEDRO PEINADO · UBEDA (JAEN) 

¿Por qué, tan joven, tenía que sufrir ese desarreglo, y la continúa insatisfacción propia y de su pareja, al no poder culminar el acto, si la brújula analítica había sido negativa: ni diabetes, ni depresión, ni próstata….? Eso pensaba el Juez, vástago de Magistrado, absorto, como un carámbano, cuando volvió a la realidad justo en el momento en que el Letrado de la Defensa comenzaba su alegato jurídico; y, cuando SSª se disponía a interrumpir bruscamente al Letrado, instándole a ser breve, renunció a hacerlo, pensando que ya era hora de suprimir el vértigo de la rapidez que siempre exigía. Por ésta vez dejó al Letrado expresar libremente sus argumentos, con sus preliminares, nudo argumental y desenlace: en éxtasis. Y aquella noche el Juez disfrutó más que nunca: con la introducción, el nudo y el éxtasis que, de forma idéntica, había expresado el Letrado en Sala, sin ningún “coitus interruptus”.

 

 

 

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