El noveno círculo

William Teixeira Correa · Montevideo 

El frío aquí es insoportable. Estoy hecho un carámbano. Mis dedos, entumecidos, crujen mientras escribo. Mis pensamientos, sin embargo, me abrasan como un río de fuego y traen consigo penosos recuerdos, remordimientos, culpas. No sé cuándo ni cómo perdí la brújula. Tal vez la ambición me cegó y subí tanto y tan deprisa en mi profesión de abogado que no miré dónde pisaba, y, cuando parecía estar a punto de tocar el cielo con las manos, sentí vértigo y caí al abismo más profundo. Traicioné a mi cliente, a mi juramento, al orden jurídico y a Dios. Merezco estar aquí, inmerso en este lago de hielo y oscuridad, rodeado de los más infames traidores, en el mismo círculo que Lucifer y sus vástagos. Dante tenía razón.

 

 

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