Mi devoto abogado

Jose Marco Asencio · Madrid 

Yo sólo tengo un abogado pero con él me basta. Para mí, es como el mago que cumple con las exigencias, a veces mezquinas, a veces honradas, de un público devorador de sensaciones. Él, que se mueve en un profundo cubo dónde sólo caben sus papeles y su estrés, responde ante cualquier señalamiento con presteza y devoción. No come, no duerme y desconozco si siente, pues no responde a comentarios de tipo personal y, cuando los escucha, se ruboriza como pidiendo con la mirada la absolución de un magistrado imaginario. Aun con todo, es mi abogado y además me cae bien porque alguien tan disciplinado tiene que ser buena persona. Por eso decidí llevármelo conmigo por Europa hace meses. Ahora, no sé dónde está. ¿Qué hará sin sus papeles y clientes? Por favor, si alguien lo ha visto ¡que me lo devuelva!

 

 

Queremos saber tu opinión