La mala conciencia

Rafael Costas Costas · Vigo 

A ver, hombre, ¿ahora te da por llorar? Trabajo en esto hace años, tío, he visto de todo y tú presentabas (presentas) una cara de culpable que para qué. Soy un mago de la defensa elevado al cubo y desde el señalamiento de la fecha para el juicio tuve claro que lo tuyo terminaría en absolución. Eres un hijoputa venturoso por haber dado conmigo. Tienes pasta y yo unos honorarios de altura, hacemos buen tándem. El juez está senil, los del jurado son cretinos integrales y el picapleitos de enfrente se lo va a pasar de miedo viajando por Europa, que para eso consintió que le llenásemos los bolsillos. ¿Y ahora derramas lágrimas porque te sientes un cabronazo? Bah, despreocúpate. Al tipo lo asesinaste por diversión, de acuerdo, pero la viuda pronto encontrará calentador para su entrepierna. Es bella la existencia, hermano. Sécate con mi pañuelo.

 

 

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