El cubo de las sorpresas

Iñaki Arbilla Ruiz 

Tras el señalamiento de la causa por secuestro y presunto asesinato, Aristóteles Manfredini, el mejor y más polémico mago de la Europa de finales del diecinueve, indicó a sus custodios de Scotland Yard que abrieran de nuevo su “Cubo de las Sorpresas”. En su interior, los atónitos agentes encontraron, en perfecto estado de salud y vestida con el mismo traje que lucía la noche de su desaparición durante el número estrella de Manfredini en un abarrotado teatro del Soho, a la bella ayudante del inculpado. Entonces, ninguno de ellos dudó de que el juez debería escoger entre la inminente absolución del ilusionista o el inevitable enjuiciamiento por complicidad de la policía londinense, al haber retenido ésta a la exuberante Norma durante un mes en sus depósitos para pruebas. Pero, por encima de todo, estaban seguros de que, con aquel truco, el inefable Manfredini se había superado definitivamente a sí mismo.

 

 

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