Imagen de perfilBUENAS INTENCIONES

Juan Manuel Chica Cruz 

Con el confinamiento dejé la urbe gris y contaminada para vivir en el campo aprovechando el teletrabajo, pero la vida en la naturaleza no es tan bucólica como pueda parecer: Sin asistencia médica. Cortes de electricidad e internet de continuo dejando los formularios a medio completar en Lexnet y sobre todo, la noche cuando cualquier ruido es una amenaza. Lo bueno es que descubrí en los vecinos de aquel valle perdido una auténtica familia. Nada que ver con el vecindario de ciudad que dan los buenos días a regañadientes mientras corren para darte con la puerta del ascensor en las narices. Empatizar tanto con ellos me movió a proponerles y llevarles reclamaciones judiciales sin comisión que mejoraran sus condiciones de vida. A cada juicio desestimatorio, al revés de lo acostumbrado, se acercaban a casa, siempre con sonrisas, palabras amables y productos de la tierra dándome ánimos. Parecían pensar: «Pobre abogado»

 

+29

 

Queremos saber tu opinión

27 comentarios