Imagen de perfilEl silencio es oro

Laura Blanco Villalba · Pozuelo de Alarcón 

Su madre dudaba que pudieran acallar la música del hambre en sus estómagos un invierno más. Por suerte, Jack consiguió de un anciano misterioso unas curiosas habichuelas a cambio de su última vaca. Ella se había enfadado, pero las semillas experimentaron un crecimiento insospechado que lo cambió todo.

¡Qué maravillas encontró! Descubrió el país de los gigantes, la gallina de los huevos de oro, el arpa que cantaba y tocaba sola. Volvió con ellas y cortó la mata de judías.

Pero no vivieron felices para siempre.

El gigante mandó a sus abogados para proteger su patrimonio. La gallina manifestó en la vista preliminar que deseaba quedarse en la Tierra, pero a cambio el juez resolvió que debía proporcionar al perjudicado un suministro constante de huevos de oro.

Todo se torció cuando el arpa abrió su bocaza e interpuso un recurso para hacerse con la custodia de la gallina…

 

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