Imagen de perfilEl último paseo

Francisco Pi Martínez 

Paseo por la biblioteca lentamente, aspirando el aroma del cuero de las sillas, ajado y gris; y el de los legajos amontonados, sumidos en el privilegio del olvido que el tiempo otorga a lo que fue sucesivamente ofensa, demanda, resolución y archivo.
Lo hago con la confianza de que pronto me cubrirá también a mí. Acaricio con nostalgia un collar de perlas que tengo en el bolsillo; un collar de cincuenta perlas. Me lo han comentado orgullosamente mientras lo abría.
No hay demasiada luz, pero no la necesito. Conozco de memoria cada estante, cada manual y cada código: civil, penal, laboral… Las estanterías parecen inclinarse a mi paso, cortésmente. Tras cincuenta años en la firma, cinco como presidente, yo, la primera mujer al frente del bufete, me retiro. He pedido que me dejaran despedirme de los libros; los únicos verdaderamente leales. Más abajo, en el inmenso vestíbulo, aún festejan.

 

 

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