Visto para sentencia

Sara Sánchez Gascó · Paterna (Valencia) 

Resultaba divertido ser la espía de aquella simulación tan bien orquestada. Mi hijo Daniel ejercía de letrado de la acusación, vistiendo una peculiar toga diseñada a base de bolsas de basura, mientras su padre le miraba desde el improvisado estrado, en su papel de juez. – Miguel cogió mi cohete del baúl y se comió la gominola que había dentro. Pido que lo castigues por robarme mis cosas a recoger la habitación, y que me devuelva mi cohete y me pague la gominola. Miguel, que en lugar de toga vestía el disfraz de Darth Vader del último carnaval, tomó la palabra. – El cohete estaba escondido en el baúl y sin dueño. Yo me encontré un tesoro, papá, y tú dices que si encuentro un tesoro es para mí. No soy culpable. Antonio miró a los niños y, como si estuviera realmente en el juzgado, espetó: “Visto para Sentencia”.

 

 

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