Una vez más

VICENTE KÜSTER SANTA-CRUZ · Valencia 

El espía no tenía miedo a nada. Ni siquiera la proximidad de la sentencia conseguía alterar su estado de ánimo. En el peor de los casos le caerían seis meses de cárcel, que esquivaría al carecer de antecedentes. Su actividad no le llenaba de satisfacción, pero ¿quién estaba dispuesto a renunciar a unos cuantos ceros en su cuenta corriente por un quítame allá esas pajas? En esos momentos, la televisión mostraba el lanzamiento de un cohete espacial de grandes dimensiones. Una gominola más –pensó– y aquel reportaje insufrible daría paso al partido de fútbol. Su afición por las chucherías iba camino de convertirse en adicción. Sonó el teléfono y, al otro lado, la voz del letrado le puso en antecedentes: allanamiento de morada, conducción temeraria y resistencia a la autoridad. Miró al trasluz la bolsa de las golosinas y, tomándose su tiempo, sentenció: Esta bien, pero sólo una vez más.

 

 

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