Tutifruti de gominolas

¡µlvaro Bourkaib Fernández de Córdoba · Madrid 

Gominola de fresa.
A mi derecha, un espía con cara de póquer. No debe ser muy bueno, porque hasta yo, en mi estado, me he percatado de que es espía
(Investigador Privado, apuesto que dice su tarjeta).
Gominola de limón y otra de color marrón de sabor indescriptible. De Coca-Cola, dirían mis hijos.
A mi izquierda, sin duda, un abogado. Lo hubiera sabido aunque no llevara toga. Habla demasiado rápido como para que su interlocutor, que le mira con los ojos muy abiertos (y la boca muy cerrada), le entienda, y se levanta como un cohete cada vez que la puerta de enfrente se abre. Impresiona ver cómo al traspasarla evoluciona de simple abogado a Ilustre Letrado.
Tutifruti de gominolas. Cada vez tengo más ansiedad (y menos gominolas).
Quien puso la máquina expendedora del juzgado se debe estar forrando a costa de quienes, como yo, esperan impacientes Justicia (digo… sentencia).

 

 

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