Presunto culpable

Eugenio Vázquez Gutiérrez · El Molar (Madrid) 

Al salir de los juzgados ví a Fernando sentado en un bloque de hormigón, llorando desconsoladamente en la más absoluta soledad. El sistema judicial acababa de darle la razón, fue declarado inocente. Pero el daño ya estaba hecho. Fernando, un joven médico residente al que llevaba defendiendo tres meses, ya había sido juzgado. Los familiares de un paciente le habían considerado responsable de su muerte. Era inocente, pero a nadie parecía importarle. La prensa se echó encima de él como pirañas. Apareció en todos los informativos como un monstruo. Le presentaban como un zoquete cuya incompetencia había costado la vida a una persona. La noticia de la declaración de su inocencia no pareció tener tanta importancia. Apenas apareció en algún informativo. Quien verdaderamente tiene la potestad de juzgar le había declarado inocente. Pero a Fernando, como a tanta gente, le juzgó la prensa, y eso le destrozó la vida.

 

 

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