Papel higiénico

Alicia Romero Cámara · Galway (Irlanda) 

Las había visto en tiendas pero no esperaba encontrarse una de esas lámparas de plástico, en forma de cohete, que cambian de color y producen burbujas, en el despacho de un juez. Había sido un regalo de Clara, seguro, siempre imponiendo color en las vidas de otros, ella, la voluminosa mujer de negro. Clara y ella se conocían desde la facultad, pero ella no había tenido suerte y necesitaba un empleo, cualquier empleo. Supuso que era mejor ponerse a trabajar y empezó vaciando la papelera. Sacó papeles, envoltorios de chocolatinas, gominolas y papel higiénico (!?). Le invadió la curiosidad. Se acercó al portátil, que estaba encendido y descubrió, en la carpeta “Sentencias” una colección fotográfica de mujeres enormes, cuerpos obesos desmoronándose que ocultaban lencería entre los pliegues de sus carnes. Se sintió como una espía cuando escuchó, avanzando por el pasillo, la voz del padre de su amiga.-Por aquí, Letrado…

 

 

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