Orgullo

Ramón Clivillé Quintana · Barberá del Vallés (Barcelona) 

Fueron como pirañas a por ti. Pequeños mordiscos en el alma, para destruirte, aniquilarte?Y sin embargo, padre, permaneciste íntegro frente a todos. Henchido como un bloque firme, compacto , inalterable frente a los ruines y miserables. La ley estaba de tu parte. Contabas con el sistema y te amparaba la verdad. Al verte en medio de la sala, con la toga impecable y tu alegato final, supe que no podrían acallar tu voz y que la justicia finalmente prevalecería a pesar de las amenazas y las coacciones. Quisieron convencerte, pero no pudieron..Buscaron tu miedo y encontraron la firmeza y el coraje de un abogado noble. Aquella caterva de imbéciles, a cual más zoquete, pensaron tenerte en sus manos, sin saber que no hay cadenas para el huracán, ni bóveda para un gigante. Ahora, en la soledad de mi despacho, siento el orgullo de haber sido tu hijo.

 

 

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