La felicidad

Clara Sánchez Urbano · San Sebastián de los Reyes (Madrid) 

Viaja con los ojos cerrados y la mente abierta. Ella no lo sabe, pero él la espía cuando duerme; se deleita contemplando como se estremece todo su cuerpo al pasar de un sueño a otro. Acostada, escapa de su juzgado colapsado, de la frustración, de las injusticias, de todo lo que hace ruido menos del palpitar de quien se acerca. Desea respirarla y se arrima. Cierra los ojos. ¡l lo ignora, pero ella no cabe en sí de gozo al saberse dueña del corazón más generoso, el de un letrado de causas perdidas. Una lágrima dulce cual gominola recorre el rostro de la durmiente. Afuera la Tierra sigue girando y los cazadores de felicidad, provistos de las más dispares armas, desde cohetes hasta sentencias, la buscan, ignorando que lo esencial para alcanzarla cabe en una cama.

 

 

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