Interrupción

Estrella Molina Gete · Madrid 

Sin apartar la vista del monitor, alargó la mano para coger otra gominola. Su cohete espía estaba a punto de atravesar la atmósfera del planeta, aún había posibilidades, aunque la barrita verde que indicaba la vitalidad de su artefacto había disminuido de manera alarmante. Llamaron a la puerta, dijo “adelante” y se apresuró a cambiar la pantalla del juego por la del documento word con el texto de la sentencia. Levantó la mirada despacio, como quien hace un esfuerzo para salir de un estado de gran concentración, y consiguió que la secretaria se sintiera culpable por interrumpir su trabajo. Por los pelos, pensó el letrado, y se prometió a sí mismo que aquella era la última vez que jugaba en el despacho.

 

 

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