El alijo

Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

Mi padre es letrado y también es abogado. Su trabajo es llevar a la cárcel a los delincuentes, a los ladrones y a los espías. Todos los días va al juzgado y discute muchas horas sobre cosas complicadísimas, y cuando un señor vestido con una capa negra da tres golpes con un martillo sobre la mesa y dice: “Visto para sentencia”, vuelve a casa. Hoy le ha contado a mi madre que han encontrado un alijo de drogas y municiones en un descampado. “¿Qué es eso que han encontrado?”—le he preguntado. “Son cosas prohibidas con las que juegan las personas malas. Suelen esconderlas, pero siempre las encontramos y atrapamos a los culpables” —me ha explicado. Esta noche no he podido dormir… se lo tendré que contar… iré a la cárcel… aunque ¿y si encuentro otro escondite para el alijo de golosinas y cohetes que guardo debajo de la cama?

 

 

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