Brujas de regaliz

Manuel Pablo Pindado Puerta · Leganés 

Decía que era un poco bruja, que podía leerte el futuro en una bolsa de gominolas. Yo quería ser espía, pero mi sentencia estaba escrita en azúcar multicolor “Serás juez”. ¿Y qué serás tú? Le pregunté. Ella miró la bolsa largamente, callada, y me besó. Mi primer beso, regaliz y fresa que volvieron a mis labios salados de lágrimas, después de tantos años, al releer el expediente: robo, consumo y tráfico, prostitución…La observé balancearse junto al letrado de oficio, tan delgada, con sus ojos de cielo perdidos quién sabe dónde, y recordé las carreras por el patio, su risa, mi viejo cohete de colores, Rubén, don Fermín. Esa noche le hablé a mi hijo de las brujas buenas. Ellas pueden leer tu futuro y, aunque pasen muchos años, saben encontrarte para ponerte una dura prueba. Y pueden subir a su escoba mágica y escapar de todo, sólo con desearlo.

 

 

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